Voces de los Santos

Un registro encontrado con la guía del Señor

En el ecuador de mi misión, una experiencia relativa a un documento genealógico antiguo me hizo comprender que el Señor nunca nos deja solos en Su obra. Él conoce nuestros talentos, nuestras flaquezas y el momento exacto en que necesitamos sentir Su mano.

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Durante estos meses de servicio he podido ver cómo el Señor me guía para ayudar a Sus hijos. Él ha bendecido a muchas personas a través de mis pequeños esfuerzos y siempre me ha sostenido. Ahora que estoy a mitad de mi misión, me alegra reconocer las cosas buenas que he podido hacer con Su ayuda.

A nuestro Centro de Historia Familiar de FamilySearch[1] llegan personas maravillosas con el deseo sincero de encontrar a sus antepasados. Allí se siente el Espíritu con gran fuerza y, con frecuencia, vemos pequeños milagros cuando mostramos amor por quienes nos precedieron.

Hace unas semanas, recibí una llamada de alguien que necesitaba ayuda para acceder a unos registros que requerían consulta presencial en un centro. Aquel día no me encontraba bien, pero acepté encargarme de la petición. Al ver la información, comprendí la dificultad del reto. Dediqué varios días a escudriñar microfilmes antiguos en catalán y en latín; aunque los datos que localicé no eran los que necesitaba, ella valoró mucho mi dedicación.


[1] Organización sin fines de lucro que proporciona acceso gratuito a registros históricos, recursos educativos y herramientas digitales para investigar la genealogía y elaborar árboles genealógicos.  Cuenta con la colección de archivos genealógicos más grande del mundo.

La hermana Rubí Alemán Ticas trabajando en el Centro de Historia Familiar. Rubí Alemán Ticas
La hermana Rubí Alemán Ticas trabajando en el Centro de Historia Familiar.

Un jueves desperté con la sensación de que no le había dado la respuesta que ella necesitaba, así que decidí revisar de nuevo las colecciones y, de repente, ¡allí estaba! Le envié el registro y ella me llamó de inmediato. Me explicó que ese antepasado era un artista reconocido y que estaba escribiendo un estudio sobre él. Me dijo que nadie había podido encontrar ese documento y me lo agradeció de corazón. Añadió que la información se publicaría en un repositorio internacional a disposición de todo el mundo. Me pidió mi nombre para citarme en su investigación.

Al colgar, me quedé maravillada. Ese pequeño éxito disipó la tristeza de los días anteriores y me hizo pensar en lo bondadoso que es Dios al prepararnos mucho antes de que sepamos para qué. Si yo no hubiera cursado estudios de Genealogía en la Universidad Brigham Young (BYU) antes de la misión, no habría podido entender el latín antiguo del registro ni haberlo encontrado.

Me siento profundamente agradecida a mi Padre Celestial por el privilegio de representar a Su Hijo, Jesucristo, como misionera de servicio. Él ve nuestros esfuerzos y utiliza nuestras habilidades para llevar a cabo Su obra. No nos dejará desamparados ni permitirá que nuestro esfuerzo sea en vano. Siempre es posible ver Su brazo extendido y sentir Sus tiernas misericordias.