Debido a limitaciones relacionadas con su edad, el presidente Monson ya no está asistiendo de manera regular a reuniones en las oficinas de la Iglesia. Él se comunica y delibera con sus consejeros sobre asuntos según las necesidades. El presidente Monson agradece que la labor de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles continúe sin interrupción. Él aprecia las oraciones y el apoyo de los miembros de la Iglesia.