En la Iglesia hay numerosos adultos solteros que, además de sus desafíos personales, se enfrentan a las dificultades de vivir solos. Las Escrituras recuerdan que, al poner la mirada en el Salvador, es posible sobrellevar las pruebas con buen ánimo. Tal como se nos enseña en D. y C. 121:7–9: “[…] tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento […]. Tus amigos te sostienen y te saludarán de nuevo con corazones fervientes y manos amistosas”.
Con ese espíritu, cada tercer domingo de mes, después de las reuniones dominicales, los adultos solteros de Gran Canaria se reúnen para comer juntos, conocerse mejor y fortalecerse mutuamente. El propósito es que ningún adulto soltero pase el día de reposo en soledad. “Este día se ha hecho para descansar y estar con la familia, y actualmente los adultos solteros somos una gran familia”, comentan los organizadores.
La actividad, impulsada por el Barrio de Las Palmas 1 en colaboración con otros barrios de la isla, comienza a las 13:30. De este modo, también pueden apoyar a los nuevos conversos. Cada adulto aporta algo para compartir, lo que transforma la comida en un tiempo de hermandad, donde todos tienen la oportunidad de conocerse y compartir un pensamiento espiritual asignado por el líder de adultos solteros. La reunión es un espacio donde se nutren tanto el cuerpo como el espíritu.
Testimonios de los participantes
Teresa Urrutia – Barrio de Vecindario
“La mayoría de los adultos solteros están solos y esta reunión es una manera de hermanarnos más. Me he sentido feliz”.
José Monroy – Barrio de Las Palmas 2
“Para mí es un momento en el que nos unimos como adultos solteros, nos conocemos mejor y nos fortalecemos espiritualmente. Es un momento de enriquecimiento espiritual”.
María Gabriela – Barrio de Las Palmas 1
“Ese domingo es tan especial, no solo por la comida tan rica y variada, sino también porque podemos conocernos mejor y sentir el amor que nos une como hermanos en Cristo”.
Las palabras de Doctrina y Convenios 64:33–34 resumen el espíritu de esta iniciativa: “No os canséis de hacer lo bueno. De las cosas pequeñas proceden las grandes. El Señor requiere el corazón y una mente bien dispuesta”.
Y eso es precisamente lo que estos almuerzos están logrando: construir, desde lo sencillo, una gran obra de unidad, apoyo y amor cristiano.