El domingo 18 de enero de 2026, una vez más, Cartagena fue punto de encuentro y diálogo al celebrar, por cuarto año consecutivo, el Día Mundial de la Religión, una jornada marcada por la cercanía, el respeto y la esperanza. En esta ocasión, el evento tuvo lugar en las instalaciones de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, entidad anfitriona, donde se evidenció que la diversidad religiosa puede ser un punto de unión y no de separación.
En un ambiente de respeto y fraternidad, se dieron cita miembros de la Comunidad Islámica, la Comunidad Bahá’í de Cartagena, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, representantes franciscanos, ecuménicos, religiosas clarisas y miembros de otras confesiones religiosas, todos con un objetivo común: compartir, escuchar y construir juntos puentes de entendimiento y lazos de hermandad desde la diversidad de fe. La asistencia de autoridades locales y de personas pertenecientes a diversas confesiones religiosas puso de manifiesto de la importancia de este acto como símbolo de convivencia en una sociedad cada vez más plural.
La jornada contó con la participación de D. Ignacio Jáudenes Murcia (concejal del Área de Gobierno de Educación y Hacienda del Ayuntamiento de Cartagena), D. José Luis Ortega Cañavate (técnico responsable de Inmigración y Cooperación al Desarrollo en el Área de Política Social, Igualdad y Familia del Ayuntamiento de Cartagena) y Toni Calderón, figura destacada por su compromiso social en la parroquia de San Diego de Cartagena. El acto, con una duración aproximada de una hora, giró en torno a un lema tan sencillo como profundo: la unidad a través de la música.
La jornada comenzó con una breve presentación del significado del Día Mundial de la Religión, recordando su origen en una iniciativa bahá’í de 1950 y, posteriormente, la Resolución 65/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada el 20 de octubre de 2010, que reconoce el diálogo interreligioso como un camino esencial hacia la paz, la justicia y la comprensión entre los pueblos.
Uno de los momentos más significativos fue la lectura de un manifiesto común, a cargo de tres jóvenes de las confesiones participantes: Jara, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; Sufian, de la Comunidad Islámica; y Maybelline, de la Fe Bahá’í. Este gesto, cargado de simbolismo, reflejó la esperanza depositada en las nuevas generaciones como constructoras de un futuro basado en el respeto y la fraternidad.
La música se convirtió en el hilo conductor del encuentro, con seis interpretaciones ofrecidas por miembros de las comunidades musulmana, bahá’í y de los Santos de los Últimos Días. Cada actuación, desde su propia tradición, resonó como una expresión sincera de fe, belleza y unión, demostrando que, más allá de las diferencias, el arte y la espiritualidad hablan un lenguaje común.
El encuentro concluyó con unas palabras de cierre por parte del concejal D. Ignacio Jáudenes Murcia, quien destacó el valor de iniciativas como esta para fortalecer los lazos sociales, fomentar una convivencia basada en el entendimiento y el respeto mutuo, así como recordar la importancia de que todo creyente sea un faro de guía y una fuente de apoyo para los demás.
La celebración finalizó con un cóctel donde los asistentes pudieron charlar y compartir experiencias en un ambiente distendido, un gesto que demuestra que el diálogo interreligioso nace tanto de los discursos oficiales como del encuentro personal y la cercanía, en sintonía con el llamado de Jesucristo a vivir la paz y el amor al prójimo.