La Estaca de Lleida ha tenido una agenda especialmente activa durante el mes de febrero, participando en distintos encuentros y reuniones destinadas a fortalecer la convivencia, el respeto y la libertad religiosa en Cataluña. La directora de Comunicación de la estaca, María Dolors Escolar Sáez, representó a la Iglesia en estos espacios, contribuyendo a que nuestra fe esté presente en los foros donde se trabaja por la protección de los derechos religiosos y el bienestar de las comunidades.
El 9 de febrero, la Fundación Pluralismo y Convivencia[1] convocó una reunión informativa telemática titulada “Reconocer y actuar ante delitos de odio por motivos religiosos”. La sesión resultó especialmente instructiva, ya que permitió aclarar qué conductas se consideran delitos de odio, cuáles son las normativas vigentes y qué pasos deben seguirse para denunciar y recibir apoyo en situaciones de vulneración de derechos.
El 16 de febrero, la misma fundación organizó un nuevo encuentro centrado en la adecuación normativa y en las buenas prácticas de gestión y transparencia en las entidades religiosas. Estas formaciones ayudan a que las confesiones desarrollen su labor con mayor claridad, responsabilidad en consonancia con los marcos legales vigentes.
Finalmente, el 24 de febrero, la Generalitat de Catalunya invitó a representantes de diversas confesiones religiosas a una reunión informativa en la que el director general de Migraciones y Refugio presentó las líneas de trabajo actuales y explicó los retos a los que se enfrentan las personas migrantes, incluyendo las solicitantes de protección internacional. En esta ocasión también participaron en representación de la Iglesia la hermana Pilar Jorba, especialista de Comunicación en Viladecans, el élder José Luis Hernández Oliver, misionero de Autosuficiencia, Bienestar y Ayuda Humanitaria, y el hermano Jordi Manzanares, director de Comunicación de la Estaca de Hospitalet
A través de estas actividades, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días continúa fortaleciendo su presencia en la comunidad, promoviendo el respeto mutuo, la convivencia y la defensa de la libertad religiosa. Su participación refleja su deseo de actuar de forma constructiva en la sociedad, aportando valores de paz, servicio y entendimiento.