Mensaje de los líderes del Área

El gozo de invitar

Amen a las personas, compartan sus experiencias e invítenlas con gozo a acercarse al Salvador.

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Élder Samuel Koivisto Setenta de Área, Área Europa Norte

La visión del Área Europa Norte es invitar a todos a poner al Salvador y las santas ordenanzas en el centro de su vida y a vivir con gozo de acuerdo con el Evangelio de Jesucristo.

Un día de septiembre, mi esposa, el presidente y la directora de las obreras del Templo de Helsinki, Finlandia, y yo viajamos a Riga, Letonia, para asistir a una conferencia conjunta de los países bálticos dirigida por el presidente Christofferson. Desde el aeropuerto, tomamos un taxi hacia el centro de la ciudad. Nuestro conductor, a quien llamaré Marek, subió bastante el volumen de la música. En voz baja, le pregunté acerca de la ciudad. Bajó el volumen de la radio y comenzamos a conversar. Marek preguntó: “¿Por qué han venido a Riga?”.

Le dije que iba a dar un discurso el domingo en la Iglesia, donde también hablaría uno de los apóstoles vivientes de nuestro tiempo, el presidente Christofferson. Le di a Marek la dirección de la capilla, que él introdujo en el mapa de su teléfono, y lo invité a acompañarnos el domingo. Él rechazó la invitación amablemente, diciendo que tenía que cortar el césped. Le sugerí que, si venía a la Iglesia el domingo, enviaría a dos jóvenes misioneros a cortarle el césped el sábado. Aun así, se negó y dijo que no permitiría que otros le sirvieran. Le pregunté acerca de sus creencias religiosas y supe que tiene familia, una esposa y dos hijos, y que creen en Dios y en Cristo y procuran vivir una vida buena, pero no van a la iglesia con frecuencia. Le indiqué que nuestra Iglesia es para toda la familia y lo invité a llevar a todos los miembros de su familia el domingo. Seguía sin atreverse a prometer nada, pero dijo que lo pensaría. Le di mi tarjeta de visita con mi número de teléfono, mi dirección de correo electrónico y la dirección del sitio web de la Iglesia. Se le había hecho una invitación y le dije que respetaba su albedrío.

El domingo, antes de que comenzaran las reuniones, miré a mi alrededor buscando a mi nuevo amigo, pero no lo encontré por ninguna parte. Di mi discurso y me concentré en escuchar los discursos de los demás. Durante el himno intermedio, vi a Marek entre los asistentes. Le saludé con la mano y él me devolvió el saludo. Después de la reunión, nos encontramos, y yo había recibido permiso del presidente Christofferson para presentárselo. Poco después, el élder Aidukaitis y el presidente Christofferson le entregaron a Marek un ejemplar del Libro de Mormón en letón, y él escuchó un testimonio apostólico de su veracidad. El presidente de misión le presentó a los misioneros locales, que dieron a Marek su información de contacto y le expresaron su deseo de hablar con él más adelante. Se le había hecho una invitación y cada uno siguió su camino.

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¿Qué aprendemos de esto? Amen a las personas, compartan sus experiencias e invítenlas con gozo a acercarse al Salvador. Rara vez tenemos la oportunidad de invitar a alguien a conocer a un apóstol, pero podemos aprovechar cada oportunidad que se nos presente de camino a la Iglesia, cuando alguien nos pregunta adónde vamos, para decir con alegría cuál es nuestro destino e invitar a nuestros amigos a acompañarnos.

El Salvador extendió una invitación personal a Pedro y a Andrés: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”¹. Tres años después, les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”². Esa misma invitación sigue vigente.

El Señor enseñó en nuestros días: “Abrid vuestra boca y será llena, y seréis como Nefi el de antaño, que salió de Jerusalén al desierto. Sí, abrid vuestra boca sin cesar, y vuestras espaldas serán cargadas de gavillas, porque he aquí, estoy con vosotros”³.

No debemos temer la reacción de los demás, sino confiar en que el Señor está con nosotros: “[…] siempre abrirás tu boca por mi causa, no temiendo lo que pueda hacer el hombre, porque yo estoy contigo”⁴. “Mirad hacia mí en todo pensamiento; no dudéis; no temáis”⁵.

Nuestro deber es vivir de acuerdo con el Evangelio de Cristo lo mejor que podamos; esa es una de las mejores maneras de invitar a las personas a venir a Cristo. El Espíritu Santo testifica que Dios y Jesucristo viven; las bendiciones y las ordenanzas del Evangelio están disponibles para todas las personas. La misión del Salvador es sanar y hacer posible que la obra de salvación y exaltación se lleve a cabo para cada uno de nosotros, uno por uno.

“Por lo tanto, muy queridos hermanos, hagamos con buen ánimo cuanta cosa esté a nuestro alcance; y entonces podremos permanecer tranquilos, con la más completa seguridad, para ver la salvación de Dios y que se revele su brazo”⁶.

Seamos valientes en nuestro testimonio mientras nos esforzamos por avanzar por la senda de los convenios y en nuestro discipulado. El presidente Russell M. Nelson nos ha alentado a cada uno a aumentar nuestra confianza ante Dios: “Al buscar diligentemente que la caridad y la virtud llenen nuestra vida, nuestra confianza en acercarnos a Dios aumentará. Los invito a dar pasos intencionales para aumentar su confianza ante el Señor. Entonces, al acudir a nuestro Padre Celestial con mayor confianza, seremos llenos de más gozo y la fe de ustedes en Jesucristo aumentará. Comenzaremos a experimentar un poder espiritual que excede nuestras más grandes esperanzas”⁷.


1.         Mateo 4:18–19.

2.         Marcos 16:15.

3.         Doctrina y Convenios 33:8–9.

4.         Doctrina y Convenios 30:11.

5.         Doctrina y Convenios 6:36.

6.         Doctrina y Convenios 123:17.

7.         Russell M. Nelson, “Confianza en la presencia de Dios”, Conferencia General de abril de 2025 (véase también Liahona, mayo de 2025, pág. 128).