Se donan 630 mascarillas a tres hospitales de Cartagena

Cristina Mateo, esposa del Presidente de la Estaca, dibujando el patrón y cortando la tela para hacer las mascarillas.
Cristina Mateo, esposa del Presidente de la Estaca, cortando la tela para hacer las mascarillas.

El pasado 17 de marzo, en el 178 Aniversario de la Sociedad de Socorro, tres hermanas de la Estaca de Cartagena quisieron dar vida a su lema: “La Caridad nunca deja de ser”.

Haciendo caso a la petición del Gobierno de no salir de casa, pero sin poder ignorar la situación en el exterior, las hermanas Mariló, Cristina y Mari Paz Mateo Cabrera decidieron emplear parte de su tiempo para confeccionar, de forma altruista y desinteresada, mascarillas para el personal de limpieza del Hospital Santa Lucía de Cartagena. Inmediatamente después comunicaron la noticia a la directora de Asuntos Públicos, quien lo difundió a todas las presidentas de la Sociedad de Socorro para que pudieran invitar a todas las hermanas a sumarse a esta maravillosa iniciativa. En cuestión de minutos, dentro del programa Manos que Ayudan, más hermanas del Barrio Mar Menor, Molina de Segura y Murcia 1 se unieron al proyecto. 

Poco después, la directora de Asuntos Públicos se puso en contacto con familiares próximos que trabajan en varios hospitales de la región para averiguar si les hacía falta este material, a lo que respondieron que lo necesitaban con urgencia. Dado que el número de hospitales con necesidad de mascarillas crecía, durante toda la tarde se buscaron por vía telefónica proveedores que quisieran donar el material para confeccionar mascarillas. Tres pequeñas empresas se ofrecieron a donar el material necesario y otra empresa se ofreció a ayudar en la confección. No sabemos si será suficiente, pues son cinco los hospitales que nos pidieron ayuda, más el cuerpo de la Policía Nacional en la ciudad de Murcia, pero sabemos que el Señor nos ayudará en tan maravillosa labor.

Por ahora, 630 personas de tres hospitales se verán beneficiadas en el uso de las mascarillas. Esa es la cantidad que en una tarde pudieron realizar Mariló, Cristina y Mari Paz. Esperamos que en los próximos días muchas más personas del resto de hospitales y de la Policía puedan verse también beneficiadas. 

En la primavera de 1842, Sarah Granger Kimball y su costurera, Margaret A. Cook, se afanaban para coser la ropa de los trabajadores que construían el Templo de Nauvoo y decidieron invitar a sus vecinas para ayudar a crear la Ladies' Society. Sara G. Kimball le pidió a Eliza R. Snow que escribiera la constitución y los estatutos para la organización, los cuales serían entregados al Presidente de la Iglesia, José Smith, para que los revisara. Tras hacerlo, el Profeta José Smith dijo que eran 'lo mejor que jamás había visto', y añadió: 'Decid a las hermanas que su ofrenda es aceptada por el Señor, y que Él tiene algo mejor para ellas que una constitución escrita... organizaré a las mujeres según un modelo de Sacerdocio'.

Gracias a ese modelo del Sacerdocio, hoy podemos decir que las mujeres de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días están preparadas en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia, incluso estando recluidas en casa sin poder salir, para ayudar a los más necesitados porque han aprendido muy bien que “La caridad nunca deja de ser”.


La caridad nunca deja de ser

1 Corintios 13:8