La estaca de Cartagena dona 14.300 mascarillas y gorros

    Una hermana confeccionando mascarillas.

    Desde que el pasado día 14 de marzo, en pleno estado de alarma, 3 hermanas del barrio Mar Menor de la Estaca de Cartagena decidieron dar vida al lema de la Sociedad de Socorro “la Caridad nunca deja de ser.” Empezaron a confeccionar mascarillas para el personal sanitario y no sanitario de hospitales, residencias de ancianos y demás. Muchas han sido las mujeres y hombres que se han unido a dicha iniciativa.

    En un principio este esfuerzo consistía de mujeres de la Iglesia de los distintos barrios- Murcia 1, Murcia 2, Molina de Segura, Cartagena y Mar Menor- pero rápidamente, la noticia llegó a mujeres y hombres que no eran miembros de la Iglesia y que querían también participar Algunos como de la  asociación Nueva Cartagena o el taller de confección de Torre Pacheco Cooperativa Lo Sandoval, ponían a nuestra disposición sus máquinas de coser, sus manos y su tiempo para ayudarnos en esta labor. Se decidió así crear la asociación 1000 agujas en acción para recoger a todas esas voluntarias y voluntarios. 

    La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días efectuó una primera compra de tejidos de algodón a una empresa murciana para la elaboración de las mascarillas. Tres días después de estar confeccionado mascarillas en un formato de dos capas, tratando de aplicar lo que en la Iglesia se nos enseña de buscar la excelencia en todo lo que se hace, se pasó a elaborarlas en un formato de 4 capas de algodón siendo una de esas capas impermeable y otra de filtro, tejidos que la Iglesia de Jesucristo localizó en una empresa textil de Valencia.

    Tras dos compras efectuadas por la Iglesia a esta empresa valenciana, una nueva empresa se unió para ayudarnos: Repsol ACR quien abonó el importe de la tercera compra. Con todo ese material se han elaborado hasta el día de hoy, 3 de mayo de 2020, un total de 13.000 mascarillas. Posteriormente incluimos la confección de gorros en tejido de algodón, de los cuales llevamos confeccionados y repartidos cerca de 1300.

    Desde entonces, un total de 299 personas, con más de 115.000 horas invertidas, han participado en la confección y reparto de mascarillas y gorros, reparto que ha sido posible en su mayor parte gracias a Juan Fernández, un hombre que sin ser miembro de la Iglesia, ha puesto las necesidades de los demás por encima de las suyas propias.

    De todas estas mascarillas y gorros se han beneficiado:

    El personal sanitario y no sanitario del hospital Santa Lucía, Santa María del Rosell, Virgen de la Caridad y Perpetuo Socorro de Cartagena, el Hospital Los Arcos de San Javier, el hospital Reina Sofía de Murcia y el hospital Virgen de la Arrixaca de el Palmar. El personal sanitario y no sanitario del Centro regional de hemodonación de sangre de Murcia, del 061 de Santomera, del SUAP de Cartagena y de los centros de salud de San Antón en Cartagena y San Juan en Murcia. El personal del Centro de menores de la Fundación Cardenal Belluga en Murcia. El personal de las residencias de ancianos de las Canteras y los Almendros en Cartagena, Nuevo Azahar en Archena y Nuestra Señora de los Ángeles en los Alcázares así como el personal de la Casa Cuna en Cartagena.

    También se han beneficiado de las mascarillas el cuerpo de la Guardia Civil de la Unión, la Policía Nacional de Murcia, Molina de Segura y Lorca; Protección civil de Molina de Segura y el personal del Ayuntamiento de Torre Pacheco.

    Una vez cubiertas estas áreas, empezamos a repartir mascarillas a los trabajadores de supermercados como Carrefour Murcia, Carrefour Cartagena, Consum en Altorreal, supermercado Upper en la Palma (Cartagena) y trabajadoras del almacén de frutas y hortalizas Santomera.

    Nos sentimos muy agradecidas por esta iniciativa porque nos ha permitido conocer gente maravillosa que no son de nuestra fe y a la vez nos ha permitido dar a conocer nuestras creencias a esas personas que han colaborado con nosotros. Además del servicio y la ayuda prestada a todos los beneficiarios de nuestras mascarillas y gorros, el vínculo de amistad que se ha formado con todos ellos bien ha merecido la pena el esfuerzo y sacrificio invertido.


    “Por tanto, no os canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo los cimientos de una gran obra. Y de las cosas pequeñas proceden las grandes”

    D&C 64:33